On Parole

Bienvenidos al mundo de una cuerda loca :)

sábado, 31 de agosto de 2013

La campana de la muerte

   Intentad volver al siglo XIII, a cómo vivían, a cómo eran sus vidas. Ahora tratad de recrear un pequeño pueblo que comenzaba a crecer. Al hacerse cada vez más grande, el pueblo necesitaba una iglesia nueva. Ahora pensad en el arquitecto al que se le pidió que hiciera un edificio lo suficientemente grande como para albergar a todo el pueblo…
   Todos participaban en la construcción de la Iglesia, todos ponían su granito de arena, algo de dinero, comida, trabajo…todos querían que su iglesia fuera hermosa, aunque no fuera la más grande de los pueblos vecinos, querían que fuera la más bella, y casi lo lograron...
   En una noche de San Juan todos estaban reunidos frente a la Iglesia, que ya estaba casi terminada, sólo faltaba terminar una de las torres y poner las campanas, cuando una sombra apreció entre el fuego haciendo que todos callasen de pronto. La sombra salió de entre las llamas transformándose en una mujer vieja y arrugada de nariz ganchuda, ojos oscuros y el pelo largo y blanco recogido en una trenza despeinada. Su sonrisa era tan maligna que parecía más bien una mueca del diablo. Era Nevada, la bruja que vivía a las afueras del pueblo en una vieja y destartalada casa. Nadie habló, pero todos la miraban asustados mientras se sacudía la ceniza de la ropa.
   Cuando salió por completo, Nevada habló con una voz que más que humana parecía animal, lanzando una maldición sobre la bella iglesia que tanto esfuerzo había costado construir. La maldición decía que la iglesia nunca se terminaría, que cualquiera que trata de colocar una sola piedra moriría violentamente. Todos estaban en silencio y la contemplaban aterrados mientras ella reía y desaparecía de nuevo entre las llamas, que no la quemaban, sino que la envolvían suavemente.
   Los habitantes del pueblo no tuvieron más fiesta esa noche, todos se retiraron a sus casas apesadumbrados, temiendo la amenaza de Nevada y esperando que con la luz las cosas cambiase, pero no fue así. Al día siguiente alguien trató de subir a terminar la torre, pero la mala suerte, o la maldición, hizo que el hombre resbalará y se cayera, pero no murió en al instante, sino tres días después tras haber sufrido lo indecible. La maldición era verdadera.
   Tras esto, ya nadie trató de terminar la torre, al menos no durante ese siglo, porque posteriormente muchas personas han tratado de terminarla, terminando sus vidas horriblemente…

   Y la leyenda no acaba aquí, sino que se dice que las almas de todos los pobres desgraciados que han muerto siguen vagando por los alrededores de la iglesia, tratando de terminarla y cayendo al vacío una y otra vez…

sábado, 24 de agosto de 2013

Distancias

Distancias.
En la vida hay distancias.

El hombre emite su aliento,
el limpio cristal se empaña.

El hombre acerca sus labios
al espejo...
pero se le hiela el alma.

(Pero...se le hiela el alma)

Distancias.
En la vida hay distancias.

(De El tacto fervoroso)

Juan José  Domenchina.

miércoles, 24 de julio de 2013

Danza Macabra

   Hace mucho, mucho tiempo, antes de que el mundo fuera mundo en el sentido actual, había un hermoso rincón escondido entre montañas. Era un pequeño valle verde siempre, incluso cuando el resto del mundo se cubría de blanco.
   En este valle había un hermoso lago nutrido por una enorme catarata tras la cual vivían unos hombres primitivos con las caras grotescas, como si hubieran sido moldeadas en barro por las manos de una persona inexperta, los ojos hundidos y grandes, pelo negro, enmarañado siempre, desnudos y desconocedores del don de la palabra, pero con una gran inteligencia, saben diferencias el bien del mal.
   No dan las gracias por las cosas buenas, pero si sienten miedo antes las cosas malas, y saben que eso no les gusta, el miedo no le gusta a nadie, aunque nosotros tengamos una palabra para definirlo. Cuando sienten miedo saben que deben hacerlo desaparecer, y para ellos, la forma de hacer esto es muy sencilla, es llevar a cabo unos extraños ritos que tiñen de carmín las límpidas aguas del lago.
   Cuando el miedo aparece, sobre todo con las grandes tormentas, estos hombres sin sentimientos, toman a una de las mujeres del pueblo, a la que drogan, entrando en un profundo y tranquilo sueño del que raramente llegan a despertar. La muchacha era colocada en lo alto de un árbol, bajo el cual encendía una hoguera. Traqs esto todo el pueblo bebía una pócima extraña que les llevaba a otros lugares.
   En medio de su éxtasis comenzaban a danzar mientras emitían gritos tan desgarradores que eran oídos por todo el valle, haciendo huir a los animales más feroces y bailaban alrededor del fuego, con las rojas llamas brillando en sus negras pupilas, mientras la mujer del árbol permanecía dormida.
   Cuando estaba exhaustos y el efecto del bebedizo había desaparecido, apagaban el fuego y bajaban a la chica, a la que colocaban sobre las cenizas y, así, comenzaban a devorar a su víctima, a su sacrificio, esperando que ese ritual macabro se llevase todos sus temores.

MK!

lunes, 24 de junio de 2013

Veneno

   Al filo de la madrugada, una procesión de almas en pena rodean las tiendas de campaña de los incautos viajeros que se atreven a adentrarse en los oscuros bosques que separan las pequeñas aldeas, ahora despobladas, de la zona central del país. ¿Y cómo quedaron estos pueblos vacíos? ¿Por qué la procesión de almas trata de asustar a los incautos viajeros?
   La leyenda es clara, pero… ¿real? ¿Leyenda o mito? Según el diccionario de la RAE una leyenda es una relación de sucesos que tienen más de tradicionales o maravillosos que de históricos o verdaderos, pero cuando se ha comprobado que, algo de real hay, ¿podemos seguir hablando de leyenda?
   Esta historia, real o no, es la que conozco, es la que me han contado y la que ahora os relato yo:
   El pueblo, cuyo nombre no recuerdo, estaba lleno de vida pero de pronto, de la noche a la mañana, quedó abandonado y, siglos después, en las noches de luna llena, a las doce en punto de la noche, cuando la vieja campana, movida por manos invisibles comenzaban a repicar, se oían murmullos, se veían figuras blancas, traslúcidas, tenebrosas que atemorizaban a los pobres viajeros.
   Había una familia en el pueblo, muy rica para la época, muy enemistada con otra familia a causa de herencias mal repartidas. Evaristo, el patriarca de una de ellas, estaba muy enfermo, con un pie en la tumba casi, que mandó llamar a su hijo, al que hizo prometer que nunca jamás se uniría ni tendría trato con la otra familia pues, si esto pasaba, él se encargaría de volver del mundo de los muertos y atormentar a todo el pueblo.
   El hijo de Evaristo tenía una hija muy hermosa prometida con un joven del pueblo al que no amaba, ya que su corazón pertenecía al hijo del señor al que su abuelo Evaristo odiaba con toda su alma.
   Pronto estos amores fueron conocidos por todo el pueblo. El padre de la chica tenía miedo por la maldición que su padre había lanzado contra el pueblo, por lo que tomó la decisión, junto con el prometido de su hija, de atemorizar a la pareja.
   Con este objetivo todas las noches el prometido se ponía una sábana blanca, manchada de tierra, y arrastraba grandes cadenas, haciendo creer a todos que era el espíritu del abuelo, decepcionado por lo que su nieta estaba haciendo, pero ni la muchacha ni su amado lo creían. Sabían que era un engaño organizado por su padre, por lo que continuaron saliendo hasta que un día el joven, cansado de los cuchicheos de la gente, aterrada por los gritos lastimeros del supuesto fantasma, cogió la escopeta de su padre y disparó al fantasma, que cayó al suelo, muerto, descubriéndose el engaño.
   El muchacho fue encarcelado y condenado a muerte, mientras que su enamorada enloquecía poco a poco. El día en el que él fue ahorcado, ella se clavó una daga de plata en el corazón mientras maldecía al pueblo, condenándolos a muerte.

   Al día siguiente todo el pueblo murió, el agua estaba envenenada, la chica, antes de morir, se había encargado de ello. Desde ese día todos los muertos del pueblo se levantaban cada noche, para continuar con las vidas que se les había arrebatado.

MK!

miércoles, 1 de mayo de 2013

Locura


Los ojos se me cierran, pero no quiero dormir. Sé que si lo hago puedo no volver a abrirlos. Las pesadillas comenzaron hace unos meses, tras visitar una tienda de antigüedades. Siempre veo lo mismo, estoy yo sola en la tienda, no hay nadie a pesar de que es de día, la calle está desierta. Llueve. Finas gotas de agua resbalan por los abarrotados cristales del escaparate y yo no me muevo, sólo miro al frente, a una estantería en la que no hay nada. Entonces me doy la vuelta y veo a un hombre. No sé de dónde ha salido, no le he oído llegar.
Es un anciano que parece adorable, su cara arrugada está enmarcada por una espesa barba blanca y sus ojos son tan azules como el mar, claros y alegres. Con voz cantarina me pegunta si deseo algo, pero yo no contesto, me encojo de hombros. Entonces volvía a darme la vuelta y seguía mirando la estantería hasta que todo se volvía negro, mis ojos estaban cerrados, no podía abrirles. Yo intentaba gritar, juro que lo intento, pero la voz no me sale, lo sé porque oigo perfectamente, oigo pasos sobre mí, oigo voces e intento pedir ayuda, pero no puedo.
De pronto la luz se vuelve a hacer, y así sucesivamente, el sueño se repite una y otra vez hasta que consigo despertarme. No se lo comenté a nadie, temía que me tomasen por loca. Un día opté por volver a la tienda, a lo mejor allí encuentro la solución. Vago por la ciudad pues no recuerdo dónde estaba. Bueno, mejor dicho, no está donde yo creía que estaba. ¿Estaban poniendo a prueba mi cordura?
Finalmente la encontré y juro que estaba donde minutos antes sólo había una casa en ruinas.
La tienda estaba sumida en penumbra ya que la única iluminación era la que venía de la calle.
-Estamos a punto de cerrar.
Dijo una voz que provenía de más allá del mostrador.
-No tardaré, lo prometo.
Mi voz sonaba como la de un niño pequeño. Comencé a investigar en busca de una estantería vacía, pero no había ninguna, todas estaban abarrotadas de trastos inservibles. Comencé a respirar tranquila cuando me di la vuelta y la vi. Vi la estantería que poblaba mis sueños. Lancé un grito y salí corriendo, cuando me di la vuelta ya no había tienda, sólo una casa en ruinas.
Y así llevo meses y meses, con miedo a dormir. Sólo lo hago cuando no puedo más y aún en esos momentos extremos sueño lo mismo una y otra vez. He probado todos los somníferos existentes y todas las terapias, pero nada surte efecto.
Estas líneas las escribo desde mi celda. Mi entorno no tardó en darse cuenta de que ya no dormía, de que poco a poco me estaba volviendo loca, pero yo sé que no es cierto, sé que esa tienda existe y que está en un pequeño callejón y que sólo se muestra ante algunas personas, juro que esa tienda quiere quedarse con el alma de las personas que entran, pero no se quedará con la mía…lo juro.

MK!

jueves, 18 de abril de 2013

Guitarra

Habrá un silencio verde
todo hecho de guitarras destrenzadas.

La guitarra es un pozo
con viento en vez de agua

(Gerardo Diego)


viernes, 5 de abril de 2013

1960, hace poco (mucho) tiempo


Formados frente a una cruz
y a ciertos retratos
ente bostezo y bostezo,
gloriosos himnos pesados.
http://www.youtube.com/watch?v=rOmpNVZlZgQ